1909. La famosa escultora tucumana Lola Mora acuerda la concreción del Monumento a la Bandera en Rosario. Con ello cumplía uno de sus sueños: rendir homenaje a la enseña patria. El 27/05/09, luego de que la comuna de Rosario y la comisión nacional aprobaran el boceto de la obra, se firmó el contrato para la ejecución, a pagarse en cinco cuotas y con el compromiso de que fuera erigido el 9 de julio de 1911. Era un monumento de 18 metros de altura. En la zona inferior se veía a Manuel Belgrano presentando la bandera al canónigo Gorriti para su bendición. En otra cara había una figura femenina llevando a la fuerzas patriotas a la victoria. En una tercera cara una escena bélica culminaba con la aclamación de la bandera. En la parte intermedia se ve una figura femenina -la Libertad- saliendo de un templete y rompiendo las cadenas. “En la parte alta, el Espíritu de la Patria, personificado en un ángel que, con las alas desplegadas, sostenía la enseña nacional y la presentaba al mundo”, relata Carlos Páez de la Torre (h) en “La obra que Lola Mora no vio erigida” (LA GACETA, 19/02/2017).

Pero pronto empezaron los problemas. Un miembro de la comisión planteó que se hicieran modificaciones al boceto. Lola Mora se negó y el asunto fue a arbitraje. Además, la revista Atlántida le hizo críticas. Por otra parte, Lola Mora comenzó a tener problemas económicos por falta de pagos y con incumplimientos de los proveedores italianos de materiales. En 1915 trasladó las esculturas a Rosario, pero como la comisión no terminaba de decidir que el monumento se armara, los embalajes permanecieron cerrados durante ocho años. En 1923 se colocaron las piezas en la plaza Begrano de Rosario pero las críticas a la escultora arreciaban. La Comisión Municipal de Bellas Artes de Rosario resolvió que el monumento no debía ser emplazado. Y en 1925, por decreto del presidente Marcelo T. de Alvear, se rescindió el contrato con Lola Mora.

Recuerdos fotográficos: 1909. El sorpresivo casamiento de Lola Mora con su ayudante

Luego se hizo otro proyecto de Monumento a la Bandera, de otros artistas, que fue emplazado en 1957. Las esculturas de Lola Mora quedaron abandonadas, se modificó su ubicación varias veces y en 1986 fueron destinadas a un parque frente a la estación terminal de ómnibus.

Tras este fracaso, Lola Mora dejó la escultura. Se dedicaría al cine primero y luego a buscar petróleo en Salta.